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La Ley del menor esfuerzo

La Ley del menor esfuerzo

La Ley del menor esfuerzo

No cabe duda que los avances tecnológicos han traído un incremento y desarrollo exponencial de la humanidad en las últimas décadas, ahora vemos edificios que se construyen prácticamente de una semana a otra, nos comunicamos en instantes con personas que pueden estar a miles de kilómetros o a solo algunos metros, aprendemos e intercambiamos bienes y servicios con diferentes culturas prácticamente sin costo y ni que decir del transporte, toda esta tecnología indudablemente no podría dejarse de lado en el aspecto alimentario, donde cuando anteriormente era un sueño, ahora podemos ponerle solo agüita a un sobre y ya tenemos una comida lista para ser ingerida.

Estos beneficios tecnológicos no son gratis, es decir, todo tiene un precio, calentamiento global, contaminación, desempleo y en el caso alimentario el incremento exponencial de obesidad en el mundo, mayor propensión a estimular el cáncer, entre muchas otras cosas.

Todo esto lo comprendemos en el contexto de que el cerebro humano es capaz de desarrollar cualquier cosa con tal de trabajar menos, ya que tiene diversas funciones y las que les agregamos con la vida cotidiana que entre mejor y más eficiente pueda hacer un trabajo, mucho mejor para él, es por ello que surgen los inventos, para facilitar una necesidad y por consecuencia realizar un menor esfuerzo, es por ello el éxito de las pastillas para adelgazar (que otra cosa haga lo que yo no quiero hacer), liposucciones sin cirugía (que flojera la recuperación), etc.

En este sentido, se puede analizar el incremento del sobrepeso y obesidad, así como la proliferación de servicios como bariatras o nutriólogos que surgimos para contrarrestar estas nuevas enfermedades globales, prácticamente son ciencias nuevas ante la urgencia por solucionar estos problemas recientes a nivel mundial, ¿pero a qué se debe?, a la ley del menor esfuerzo, lo vemos muy claramente en que preferimos subir escaleras eléctricas que las comunes, preferimos andar en auto y pasarme una hora en el tráfico que recorrer a pie o en bicicleta la misma distancia en la mitad de tiempo, preferimos abrir un sobre de comida procesada que guisar, en un salón de clases preferimos tomar una foto del celular que tomar notas, etc.

Lo importante ahora es darse cuenta de que existe esta ley y nuestro cerebro de forma automática siempre va a buscar hacer un menor esfuerzo, un claro ejemplo de esto se muestra en la película infantil Wall-e, donde después de algunas generaciones de vivir en el transporte AXIOM, donde los habitantes tiene sillas eléctricas, pantallas, alimentos bebibles, etc. sin mover un solo pie, consecuencia, se van haciendo obesos generación tras generación por estos avances tecnológicos que no están lejos de ser una realidad.

¿Qué está haciendo tu cerebro para lograr que te esfuerces menos?, por lo pronto analízalo y en la medida de lo posible forzarlo a que realice esfuerzo para algunas actividades y ahora sí, aprovechar la tecnología como mejor te convenga, siempre y cuando no dañe tu salud o en su caso, sustituyas una actividad por otra, por ejemplo, puedo usar el elevador, pero tendré que caminar por lo menos un par de cuadras, etc., espero se entienda la idea.

Sin duda existen muchos factores que están logrando un incremento en estas enfermedades y una infinidad de productos y servicios que tratan de contrarrestarlas, no cabe duda que la tecnología ha sido un factor importante haciéndonos cambiar hábitos y estilos de vida a una vida sedentaria y sin realizar esfuerzo alguno, promoviendo la adicción al consumo de productos industrializados (tecnología alimentaria) y medios de comunicación tan económicos y tan eficientes que muchas personas y empresas prefieren esclavizarte en tu propia casa con tal de ahorrar la renta de una oficina y los gastos que derivan de mantenerla, así como perjudicarte para transportarte siquiera algunas cuadras ya que no tendrás que salir de casa ni para trabajar (trabaje desde casa), ni para cobrar (transferencias y tarjetas), ni para alimentarte (servicio a domicilio), entre otras cosas.

Es por ello que como recomendación, incluso para mi, hay que aprovechar cualquier oportunidad para realizar cualquier actividad por insignificante que parezca, ir a la tienda a pie, jugar con tus hijos, caminar, realizar las labores del hogar, irte caminando a los tacos (jeje, por lo menos mejorarás la digestión un poco si te regresas caminando), etc.

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