Tel. (55) 18-58-81-27 / (55) 55-86-59-74

Un tren sin control llamado DM-II, me da nuevamente un último adiós (parte I).

Un tren sin control llamado DM-II, me da nuevamente un último adiós (parte I).

Un tren sin control llamado DM-II, me da nuevamente un último adiós (parte I).

En este artículo, más que información para ayudarte en tu proceso de perder peso, aprovecho la ocasión para darme una terapia (muy personal) de desahogo, hace algunos días en la familia Brito tuvimos una pérdida del gran patriarca, mi abuelo paterno, mi Apá como así le decíamos todos, tal vez por imitación de mi madre, mis tías y el resto de la familia o incluso cabe la posibilidad que haya sido por obligación que desde niños nos imponen el decir o nombrar a alguien de tal o cual forma, realmente no lo sé, pero lo que sí sé es que ese apodo realmente no me molestaba y se lo decía de todo corazón ya que fue mi segundo padre durante los años de mi infancia y adolescencia y hasta donde sé, el día de hoy tampoco le molesta a mi papá o Pagre como le digo, el que tenga competencia por el apodo.

Después de una, a lo mejor no larga (depende del punto de vista) pero si dolorosa agonía (que parecía eterna para nosotros), dejó de existir en este mundo mi abuelo materno, desgraciadamente fue por una cascada de complicaciones que derivaron en un paro cardio-respiratorio el martes 10 de febrero a las 8:25 pm (hora exacta) ya que falleció en su casa, acompañado de la mayor parte de su familia y tuve la gran oportunidad de presenciar el último suspiro, tomándolo de la mano junto con otros dos primos y rodeados de otros familiares más que estaban en ese momento en la habitación, confirmando que efectivamente su corazón había dejado de latir, por una parte, dando gracias de su partida y descanso, pero por otro lado, presenciado el dolor por el egoísmo de querer tener a los seres queridos para siempre, a veces incluso a pesar de cualquier circunstancia, en esta ocasión, fue una partida bonita y deseada (como de película), no porque fuera una mala persona, todo lo contrario, por el gran amor que demostró a todos y cada uno de los miembros de esta familia (al más chulo(a) de sus hijos, como así nos decía a todos y después de años nos dimos cuenta que era el mismo piropo para todos) y el amor incondicional que demostró a la mujer que lo acompañó en el tren de la vida por casi 63 años de matrimonio reafirmándolo al casarse 3 veces con la misma persona y que hasta ese último momento (minutos antes de su deceso), ella demostró el gran amor que le tiene dejándolo partir y rogando a Dios por su descanso, con una entereza envidiable y un gran amor que emanaban de cada una de sus palabras a su viejito amado despidiéndose de él, el cuál a pesar de no tener fuerza más que para intentar respirar, “se dio el lujo” de tomarle su mano y acariciarle el rostro a su compañera de vida, este matrimonio que servirá de ejemplo para todos de cómo llevar una gran relación en compañía de otra persona “hasta que la muerte los separe”, y que por lo tanto, no merecía un sufrimiento de esta magnitud, pero como toda decisión que tomamos en esta vida tiene sus consecuencias, pues bien, fue presa de esas consecuencias tomadas en algún momento de su vida, que derivaron en el dolor y sufrimiento que estaba pagando (en la segunda parte platicaré sobre esto).

Muy pocas personas tienen la oportunidad de decirle en vida o incluso de escuchar que alguien lo diga, lo mucho que se quiere, estima o ama, afortunadamente, esta agonía nos dio el tiempo necesario para no quedarnos callados y no guardar nada “para cuando se recupere” ya que sabíamos que no iba a ser así, ya no había marcha atrás, ya no se esperaba un milagro que lo único que iba a ser sería prolongar su sufrimiento, por lo tanto, nos adelantamos a vivir el duelo teniendo la oportunidad de seguirlo viendo en cama y platicar con él en sus ratos de lucidez, incluso hasta de bromear, pero conforme pasaban los días y las horas, esos momentos quedaban más alejados de la realidad, junto a los recuerdos bonitos que nos dejó y más cerca del dolor y sufrimiento que presenciamos con él.

Referente al título del artículo, este tren sin control se llama DM-II (Diabetes Mellitus Tipo II), o mejor dicho, la “Diabetis” como le decía, ya que esta enfermedad la comparo con eso, precisamente un tren fuera de control que vemos muy alejado de nuestro camino, lo cual nos da tiempo de no preocuparnos, relajarnos, no creer que existe, e incluso y en ocasiones ignorarlo al grado de olvidar que ahí está, lo que sí es una realidad es que cuando se acerca este tren sin control, trae consigo una cascada de tragedias que arrasa con todo lo que hay a su paso, no importando edad, no importando condición social, simplemente cuando se acerca, llega tan rápido que ni siquiera tienes el tiempo de asimilar y recordar que venía muy alejado y que pudiste haber hecho algo antes de su llegada, algo tan sencillo como “quitarte del camino” o protegerte lo mejor posible.

Pues así es, la Diabetes que vemos tan común y que ya hasta nos acostumbramos a verla como una simple gripa, ya ha cobrado la vida de dos seres queridos para mi, mi abuela paterna y mi abuelo materno, casualmente ambos sufrieron las consecuencias crónico-degenerativas de ésta enfermedad “la diabetis”, en mayor o menor medida, pero de que la sufrieron es una realidad.

En ambos casos, me quedo con la conciencia tranquila de haber hecho lo que podía y que estaba en mis manos para aminorar esas consecuencias mediante la orientación nutricional, desafortunadamente es una ayuda que solicitaron demasiado tarde para alejarse de este tren aún más y antes de que se aproxime (es un hecho que llegará tarde o temprano, depende del enfermo), si acaso te preguntas, el porqué hasta que solicitaron y no ayudé antes, pues porque este apoyo solo funciona si la persona está convencida de requerirlo, fuera de eso, se diga lo que se diga, serán palabras al aire, al igual que la orientación para perder peso, no funciona de otra forma.

Es por ello y en relación al tema de la página que te invito a que te cuides de padecer la Diabetes o en su caso prevengas, apoyes e incites al familiar que la padezca a cuidarse, y en el mejor de los casos si aún tienes la fortuna de no tenerla, pues la evites, en muchas ocasiones he visto que las personas se resignan a que les va a dar, ya que la mamá tiene diabetes, la abuelita la tiene, los tíos, primos, etc. por lo tanto se resignan a que algún día también la tendrán porque se ha relacionado con la herencia o genética, si bien es cierta esta teoría, te quiero comentar que estamos en control total y absoluto de estimularla o no, cómo hacer eso, cuidando tu alimentación y eso únicamente depende de ti, acercándote a los profesionales que te pueden orientar como el nutriólogo y/o bariatra, no cuando ya sufras los efectos de la decisión de no solicitar apoyo que en su momento puedo haber evitado o prolongado esa cascada de consecuencias que deja este tren sin control llamado DM-II.

En homenaje a mi abuelo, “Mi Apá”, le dedico estas letras que es mi forma de expresar lo que siento por usted, mi forma de agradecer su apoyo incondicional en los momentos en que lo solicité, mis lágrimas escritas que quedarán en esta página e impregnadas en los recuerdos de mi corazón y mi mente, palabras que tuve la fortuna de decirle en vida lo mucho que lo quiero y todos aquellos sentimientos que el día de hoy me quedo sin palabras por expresarlos porque ya no me salen ya que se las llevó con usted, agradezco además el aprendizaje, ejemplo y consejos que han formado parte de lo que hoy soy, el orgullo que siento por haber sido parte de usted y por todos los recuerdos gratos que me deja le digo…

Hasta siempre y mi último adiós para usted, lo quiero muchísimo donde quiera que esté y GRACIAS POR TODO SU AMOR.

En la segunda parte, hablaré sobre la fisiopatología de su dolorosa agonía, no como morbo, simplemente para entender la cascada de consecuencias que puede tener cualquier persona que no cuide y controle su alimentación y que ojalá sirva de ejemplo para tomar cartas en el asunto si es que estás en esta situación o si deseas evitar que te sucedan.

No comments.