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Una decisión difícil, ¿tirarlo o comerlo aunque me haga daño?

Una decisión difícil, ¿tirarlo o comerlo aunque me haga daño?

Una decisión difícil, ¿tirarlo o comerlo aunque me haga daño?

Dentro de las ideas colectivas que tenemos como sociedad, es muy común el pensar que tirar la comida es malo, seguramente en este momento estés confirmando este pensamiento, y es natural, ya que vivimos en un mundo de escasez (aparentemente) donde todo nos cuesta y por supuesto tenemos que aprovechar al máximo ese costo o beneficio que nos brindan los bienes, y en el caso de alimentos no podría ser la excepción, nos llena una especie de conciencia negativa cada vez que se desaprovecha algo, diversas ideas o pensamientos nos inundan la mente donde las más comunes son las siguientes (con todo respeto): es un pecado tirar la comida, dios te va a castigar si lo haces, mucha gente muere de hambre en el mundo y tu desperdiciando, ya lo pagué porque voy a tirar mi dinero, etc. etc.

Es muy respetable las ideas que cada persona tenga con respecto a este tema, desde algunas absurdas hasta las más lógicas y racionales como que hay miles de personas en el mundo que no tienen para comer y de verdad somos afortunados (desdichados en algunos casos) de poder comer hasta en exceso si es nuestro deseo, pero seamos honestos, no niego que esta realidad existe, pero, a ver mándale de comer a esos niños en África o no te vayas tan lejos, a los niños de nuestras sierras o estados donde la pobreza extrema es el pan de cada día, de verdad no quisiera polemizar con este tema, pero es prácticamente imposible que una persona común lleve ese alimento que ya no se quiere a esos lugares, a lo mucho llegaremos a apoyar a algún familiar, vecina, o conocido que puede requerir este tipo de ayuda.

A lo que voy es el que te preguntes y razones si este tipo de pensamientos ¿estarán afectando tu vida y por supuesto tu peso, al grado de hacerte comer más de lo necesario por no tirar los alimentos?

Hago este análisis porque es más común de lo que crees, día a día en la práctica y plática con nuestros pacientes y sobre todo las personas que recién toman nuestro programa para perder peso, tienen este tipo de hábitos e ideas ni que decir de muchos familiares y conocidos que también lo aplican, donde prefieren comer hasta terminarse todo, que tirarlo e incluso a pesar de poner en riesgo su salud, es decir, preferimos sufrir una indigestión que nos va a atormentar unas horas o días que dejar de comer para no “desperdiciar” la comida, quizá me critiquen, pero algo que he aprendido a partir de este cambio de hábitos (y confieso que aún me cuesta trabajo), es a no comer por comer algo que ya no quiero o no se me antoja, donde al sentir la saciedad simplemente pueda retirar el plato y decir hasta aquí, no me importa si diosito se enoja conmigo, si el destino me castigue por dejar la comida, simplemente prefiero tirarla a que me haga daño, no solo en la digestión, sino en mi peso y mi salud a largo plazo, es una decisión tan personal que invito a que la practiques y desarrolles, sé que no es fácil, ya que la conciencia de saber que ese algo nos costó un esfuerzo o dinero y lo voy a tirar no me deja tranquilo, pero recuerda, son hábitos que tenemos que practicar y más si me urge bajar de peso.

Pero no todo es malo, definitivamente hay muchas soluciones para no desperdiciar la comida y vivir con ese remordimiento de conciencia de tirar lo que ya no te vayas a comer, por ejemplo:

  • Guisar menos: Muchas personas tienen el hábito de hacer mucha comida “por si las visitas llegan de forma inesperada”, la realidad es que esto no sucede todos los días, nadie te obliga a dar de comer a una visita, pero si por hábito, costumbre, voluntad, cortesía y educación lo quieres o tienes que hacer, no sería más fácil la opción de comprar en ese momento comida ya preparada o ir por un pollo rostizado para salir del apuro y porqué no, hasta guisar algo y esa visita colabore y participe en la preparación.
  • Servir menos: Al igual que la anterior y muy relacionada, como hay exceso de comida, pues tendemos a servir mucho “para que se acabe” y “no se desperdicie”, donde tus invitados o familia, nos vemos prácticamente presionados y obligados a terminarnos todo para no dejar la comida, no desperdiciar y no ser mal educados, lo peligroso de repetir esto todos los días, es que este tipo de alimentación en exceso ya lo vemos normal y sin saberlo, es lo que nos lleva a subir día con día pequeños gramos que a lo largo de los años se convertirán en kilos que nunca se irán.
  • Que cada uno se sirva lo que se le antoje comer: uno de los remedios es precisamente ese, sin criticar al que come mucho o poco, cada quién sabe sus límites y sobre todo no presionarnos unos a otros con frases como, “solo eso te vas a comer” o que tal esta “ándale otro platito o qué ¿no te gustó?” para que no te vayas hablando como el otro día, etc.,
  • Educarnos desde niños: Quizá ya sea muy tarde porque ya estás en una etapa adulta, pero si tienes la gran responsabilidad de estar educando actualmente a un pequeño, enséñale a que siga y respete sus instintos de plenitud y saciedad, en otras palabras, no los obligues a comer si no quieren, son niños por dios, para comenzar, les servimos igual porción que un adulto y ya de por sí como adultos comemos mucho, pues imagínate lo que le estás haciendo a tu pequeño, no los obligues, así sea algo sano o no, respeta su instinto de saciedad, de lo contrario, estás sembrando el hábito de devorar lo que se le ponga en frente para que en un futuro no muy lejano (e incluso el presente) tenga problemas de salud, de peso y además tenga la presión y preocupación de perder peso cuando su única responsabilidad sea divertirse y estudiar.
  • Guisar solo lo adecuado: Así te evitas de desperdicios, si solo guisas las porciones justas, solo eso comerás y no tendrás el remordimiento de desperdiciar o tirar nada, he conocido casos donde en una casa actualmente solo hay dos personas, se sigue guisando como cuando estaba toda la familia (por si alguien llega), definitivamente esto sí es un desperdicio de comida y dinero, pero para que eso no ocurra, se obligan a servirse mucho y comerse todo, digo, que necesidad, si solo guisas las porciones justas que necesitas e incluso para uno o dos días no pasa nada, y de paso, hasta ahorran dinero.
  • Yo no sé guisar poco: Este es el pretexto favorito de muchas personas cercanas a mí, piensan o creen que el guisar poco va a cambiar el sabor de los alimentos o bien no les va a quedar igual, simplemente porque así aprendieron a hacerlo, pues imagínate con familias de más de 7 hijos piensa en los banquetes diarios que se tenían que preparar, y así crecen con esas costumbres que así debe ser, pero si aprendimos de esta forma, también podemos re-educarnos a preparar menos alimentos, comienza con utilizar solo la mitad de lo que habitualmente utilizas, por ejemplo, si usas 1 kilo de pollo, porque no ½ kilo, si le pones 2 cucharadas de caldo de pollo (knorr suiza) solo ponle 1 cucharada, una taza de algo, pues usa ½ taza y así sucesivamente, te garantizo que tu sazón no cambia en lo absoluto.

Pues por lo pronto estas son las sencillas recomendaciones que puedes utilizar sobrecomo bajar la panza sin ayuda profesional de un bariatra o nutriólogo, lo importante es que como decía en un inicio, tomes conciencia de lo que comes, es decir, aunque aparentemente sea sano y guises en casa, sin grasa, etc. etc. etc., si no cuidas la cantidad, definitivamente es un factor para que te afecte tu peso y tu salud a largo plazo y lo peor de todo es que si te acostumbras a comer de esa forma, todas las dietas las vas a sufrir y no habrá nada que te haga bajar de peso para siempre, además de estos tip´s, ¿quieres saber cómo lograrlo?, no te olvides de asistir a Sbel-T Forever, el mejor lugar para reducir los kilos de más y aprender a comer para estar y mantenerse esbeltos para siempre.

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