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✔ 🟢 ¿Qué hacer con tantos dulces de día de muertos o “calaverita”?

✔ 🟢 ¿Qué hacer con tantos dulces de día de muertos o “calaverita”?

✔ 🟢 ¿Qué hacer con tantos dulces de día de muertos o “calaverita”?

¿Qué hacer con tantos dulces de día de muertos o "calaverita"?

Ve aquí el Vlog (video) 👇

Como seguramente sabrás, nuestras tradiciones se han ido modificando o adaptando a las nuevas realidades (por ejemplo, la de los dulces de día de muertos), dentro de éstas realidades no podemos omitir la transculturación en la que somos parte, donde compartimos y mezclamos nuestras tradiciones con otras culturas o países para formar nuevas tradiciones.

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Tal es el caso de pedir dulces de día de muertos, “Calaverita” o “Halloween” donde antes se pedían o daban frutas o dinero bajo la amenaza de que, al no darlo, puedas ser víctima de una travesura (trick or treat), sin embargo, en las últimas décadas se ha cambiado la fruta y dinero por dulces.

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Ésta situación nos ha llevado a tener un factor más de éste ambiente obesogénico en el que estamos inmersos, fomentando la obesidad infantil y obesidad de adultos, justamente por el exceso de dulces.

¿Qué hacer con tantos dulces de día de muertos o “calaverita”?

Desafortunadamente, éste exceso de dulces, comida chatarra o alimentos hipercalóricos, no solo se da en ésta fecha, también se van acumulando con los excesos que se dan en cada festividad, sin importar si es fiesta infantil o no, gracias a que, son alimentos generalmente deliciosos para el paladar, donde detonan un factor adictivo o placentero, con el riesgo de que, al consumirlos, no podamos dejar de comerlos hasta más no poder.

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El riesgo de tener tantos dulces en casa es que se individualice éste exceso a cada miembro de la familia, ya que éstos son los dulces de día de muertos o calaverita o de la piñata o de la bolsita de dulces de fiesta de “Fulanito” y éstos de “Sutanito”, por lo que la administración de los dulces, dependerá de cada miembro en cuestión.

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Por lo tanto, será responsabilidad de cada quién si se terminan éstos excesos de dulces en una noche, o se los suministran durante todo el año, o comparten con la familia y amigos, o en el mejor de los casos, los tiran a la basura o reciclan.

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Pero, es sin duda una responsabilidad muy grande que no podemos o debemos dejar a un niño, ya que si como adultos seguramente te ha pasado que compras algo y ya no puedes parar de comer hasta que se termine la bolsita, imagínate un niño, con menos conciencia de las consecuencias que éste exceso le pueda generar en su salud.

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Sin embrago, no se toma en cuenta que muchas veces éste tipo de dulces que se reparten u obsequian no son naturales (como por ejemplo una fruta natural o deshidratada), generalmente son alimentos procesados por alguna empresa, por lo que estarán expuestos a tener ingredientes o aditivos que causan un efecto de adicción en el cerebro, justamente para que sepan más ricos y no pares de comerlos.

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Para que quede más claro, acuérdate de cierto slogan que te reta “A que no puedes comer solo una”, porque justamente saben lo que le ponen.

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Una vez que comprendas esto, te darás cuenta del por qué es importante no dejar el libre acceso de dulces a los miembros de tu familia, en especial a los niños, ya que no tienen conciencia de éstos efectos adictivos, que no siempre dependen de ellos el comer de más, simplemente son presas de la trampa que representan éstos ingredientes adictivos disfrazados como “potenciadores de sabor”.

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En este sentido, no sería justo el recriminar o regañar a un niño si se acabó en un día, todos los dulces de día de muertos o calaverita que recibió, tampoco si se terminó la bolsita de dulces que le regalaron o se ganó en la piñata o fiesta de sus amigos y primos o peor aún, si se termina el kilo de dulces que tú compraste para tener en la casa por si “se te baja la presión”.

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Por ello, de entrada, debes comprender o al menos a partir de éste momento saberlo, que todos, absolutamente todos los dulces son adictivos, por ello, es importante no dejarlos a la mano o alcance de cualquier persona, en especial de tus hijos.

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El hacerlo, es como dejar un arma cargada a la mano esperando que no jueguen con ella y no se disparen, o bien, dejar la droga a la vista y alcance de un drogadicto, esperando que no la consuma.

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Sin duda habrá casos en que los mecanismos de auto control son tan poderosos que efectivamente a pesar de tener la tentación a la mano, no caen en ella (en este caso, envidio a uno de mis hijos por ello), pero seamos honestos, en la mayoría de los casos, no será así, por lo que deberás evitar darte y darle a tu familia esas tentaciones injustas.

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Ésta situación me hace recordar a una paciente que me decía que ella no compraba nada de dulces y estaba muy orgullosa de ello y no entendía por qué estaba subiendo de peso, sin embargo, indagando un poco más, concientizó finalmente que efectivamente si los come, ya que la misma familia los lleva y le ofrecen, por lo que no tenía la necesidad de comprarlos o como me gusta decir, “no pagaba por engordar”.

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Por lo que su percepción de “no comer tanto dulce” era alterada, debido a que tenía la idea que ya no comía tanto dulce, puesto que ya no iba a comprarlos a la tienda, y pues sí, evidentemente ya no había necesidad puesto que la misma familia se los llevaba.

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Por ello, ante esta situación en la cual difícilmente podremos escapar, más aún si tienes hijos, te presentamos algunas sugerencias que puedes hacer cuando tengas en casa éste exceso de dulces de día de muertos o calaverita o dulces de fiestas en exceso.

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Primero que nada, concientízate y concientízalos, si no se les antoja, no se los coman.

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En este caso sale a flote el mal hábito de no tirar las cosas con la consigna que nos insertaron en la mente desde niños de que la “comida no se tira”, en este caso, es como decir: “mejor que me haga daño a tenerla que tirar, a pesar de que no me guste”.

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En segundo lugar, escóndelos de tus hijos, familia y hasta de ti, te aseguro que, si no los tienen a la vista, no se les antojarán, hasta llegar al punto de que se acuerden que los tienen. Olvídate de poner un dulcero en la mesa o alacena por si a alguien se le antoja, no, definitivamente deberás esconderlos en un lugar poco accesible, es decir, donde no los veas en todo momento cada día, por ejemplo, no los guardes en la alacena donde guardas los insumos que ocupas para cocinar todos los días.

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Evidentemente se vale comer los dulces de día de muertos o calaverita.

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Sin embargo, debes administrar con reglas previamente establecidas con tu familia o hijos, por ejemplo, pueden comerse uno o dos dulces por día, incluso establecer condiciones como, comerse el segundo dulce después de realizar sus tareas o actividades (sin considerarlos “premio”), o incluso después de comer, en este último caso te sugiero que una vez que termine de comer, esperar unos 20 minutos antes de dárselo y/o espera a que te lo pidan, verás que pocas veces se les seguirá antojando al pasar éste tiempo después de sus alimentos.

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Y en caso de estar en un régimen de alimentación para Bajar de Peso, si tu Nutriólogo o Bariatra te propone un día libre, dejar un par de dulces justo para ese día libre como colación, y disfrútalo…, mi sugerencia en este caso es que ese par de dulces o “antojito chatarra” sea de unas 100 Kcal en promedio por dulce, en otras palabras, 200 Kcal/semana.

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Evidentemente serán muchos dulces entre toooda la colección de calaveritas, fiestas, piñatas, posadas, regalos, etc. por lo que, otra estrategia que te sugiero es reciclar esos dulces en exceso.

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¿A qué me refiero con reciclar los dulces de día de muertos o calaverita?

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A que los utilices para regalarlos nuevamente, es decir, utilizar sobre todo aquellos que evidentemente no se te antojan, para ser tu familia la que ahora le toque ser generosos y dar calaverita a aquellos niños despistados que continúan pidiendo su calaverita durante el resto del mes, o bien, aquellos niños que veas trabajando en los semáforos pidiendo dinero, les puedes dar un pequeño gustito con un simple dulce que efectivamente será para ellos, a diferencia de que si les das dinero, seguramente no será así.

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Otro ejemplo de reciclaje de dulces es que puedes utilizarlos para colaborar en las piñatas de las fiestas, de igual forma para repartirlos con otros niños o familias.

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Y ya en el último de los casos, esperar a que caduquen y si no hubo necesidad de reciclarlos, tirarlos a la basura…

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Sé que es difícil hacer esto último, pero te aseguro que ya cuando están caducos, difícilmente se les seguirán antojando, es más, seguramente las propiedades organolépticas como el color, textura, sabor, olor, etc. ya no serán tan atractivos para su consumo.

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Espero te sirvan estos simples, pero créeme útiles consejos para fomentar en nuestros hijos el no excederse y a su vez, continuar con la emoción de nuestras tradiciones como es pedir dulces de día de muertos o calaverita, participar en las piñatas y ganarse lo más posible de premios o dulces, o simplemente recibir la o las bolsitas de dulces de regalo que dan en las fiestas o mesas de dulces.

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En cualquier caso, te aseguro que la emoción por participar y ganar será la misma, aun sabiendo que no se va a poder comer todos esos dulces, sin embargo, las consecuencias de tomar esta decisión de dejárselos libremente a su disposición porque son de ellos, sin ninguna duda repercutirá en su peso y salud tarde o temprano, más aún en el fomento de esos malos hábitos que seguramente tienes arraigado desde la infancia “acábate todo, aquí no hay perros ni gatos”.

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Por: Mtro. en Nut. Oscar M. Alanis

CEO Sbel-T Forever

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